Dic
02
2015Danzad, danzad malditos…
Yo quiero verte danzar…
Danzar y danzar.
Peonza danzarina, amante y seductora, compañera inseparada e inseparable del verbo danzar.
Así son los grandes de las pistas. Entre danzares y danzarinas anda el juego. O mejor, la batalla.
El observador apenas si puede añadir nada: sólo un deseo de danzar. Nadie se siente tan importante como cuando eres el rey de la pista. O mejor, el zar.
Danzar es dejarse para que ella te arrope. Danzar es no marcar las horas porque si danzas, las manecillas del reloj se vuelven tan insivibles e inservibles que las únicas manos que existen son las de la danzarina, amante y seductora.
Danzad, danzad malditos.
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